China lo inició transformando toneladas de troncos de plátanos residuales en ropa, papel y bandejas de fruta.

Históricamente, Filipinas fue el primer país y durante milenios lo ha hecho usando hojas y troncos de plátano para elaborar telas y ropas.

En la actualidad, varios países productores procesan estos residuos de manera industrial para crear moda sostenible.

Después ha sido Brasil que destaca a nivel global por un modelo de economía circular que aprovecha 220 toneladas de troncos residuales por hectárea para convertirlos en fibra textil.

Siguió Uganda que se ha usado grandes cantidades de residuos de banano en telas y otros textiles a través de empresas como Texfad.

Los imitaron Japón y Taiwán que tienen una larga tradición e innovación moderna en la creación de seda o cuero vegano a base de esta biomasa.

Esos pseudotallos del plátano suelen quedar abandonados después de la cosecha como sucede en muchos países del tercer mundo y ahora, investigadores y empresas buscan convertir esa biomasa en fibra textil, papel y empaques biodegradables.

China tiene décadas procesando las matas de plátanos y ahora lo hará Estados Unidos.

Cómo los troncos de plátano pueden convertirse en ropa, papel y bandejas.

En la agricultura, no todo se cultiva y llega al plato. En el caso del plátano, el fruto es apenas una parte visible de una planta de enorme beneficio.

Después de la cosecha, el pseudotallo, el “tronco” formado por bases de hojas, suele cortarse y quedar en el campo.

Ese residuo puede descomponerse, generar problemas de manejo y perderse como biomasa sin uso industrial, celulosa, fibras y compuestos que pueden transformarse en materiales.

Un trabajo sobre el aprovechamiento del pseudotallo de banana en Brasil estimó que el país genera alrededor de 14 millones de toneladas de esa biomasa por año y que el potencial de extracción de fibra podría llegar a 1,11 millones de toneladas anuales.
Cómo los troncos de plátano pueden convertirse en ropa, papel y bandejas.

La clave está en separar la fibra del resto del material. Mediante procesos mecánicos o termomecánicos, el pseudotallo puede abrirse, prensarse y transformarse en fibras que luego se usan para tejidos, pulpa de papel o biocompuestos.

No se trata de una idea completamente nueva porque las fibras vegetales llevan siglos en uso.

Lo novedoso es el interés industrial actual por convertir un residuo agrícola masivo en materia prima estandarizada, capaz de competir en algunos nichos con fibras sintéticas o pulpas derivadas de madera.

Un estudio realizado en 2025 por investigadores de la Universidad Federal de Río de Janeiro y publicado en Packaging Technology and Science probó fibras de pseudotallo de banana mezcladas con goma arábiga sirven para fabricar tableros moldeados pensados como empaques de frutas.

El trabajo comparó esos materiales con bandejas comerciales de pulpa reciclada y encontró que algunas formulaciones tuvieron resistencia a la tracción superior al control, aunque también presentaron mayor absorción de agua.

Ese último dato es importante ya que el material promete y usarlo en envases reales, hay que resolver humedad, durabilidad, costos, disponibilidad constante, transporte del residuo y procesos limpios de extracción.

En textiles, la fibra de plátano puede mezclarse con algodón u otras fibras para fabricar prendas, bolsos o artículos decorativos, papel, puede aportar celulosa a mezclas alternativas.

En empaques, ofrece una vía para reemplazar parte de los plásticos o bandejas de pulpa convencional.

La ventaja ambiental es doble: se aprovecha un residuo que ya existe y se reduce la presión sobre materias primas nuevas. Pero el impacto real dependerá de toda la cadena: si el procesamiento consume demasiada energía o agua, la promesa se debilita.

Lo que antes era un problema de poscosecha empieza a verse como una "mina" de fibras. Y en países productores, como Brasil, esa diferencia puede cambiar la economía de un cultivo que deja mucho más que fruta.

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