Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán analizó los desafíos sociales y espirituales en República Dominicana.

Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán,  arzobispo Coadjutor de la Arquidiócesis Metropolitana de Santo Domingo, dotado de amplia trayectoria y servicio pastoral, expuso que el país enfrenta desafíos sociales, ética pública y la realidad palpable.


Su eminencia reverendísima participó en el Almuerzo Semanal del Grupo Corripio, que es un espacio de diálogo donde aborda temas de interés nacional vinculados al rol de la Iglesia, desafíos sociales, ética pública y la realidad que vive el país.


Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán,  arzobispo Coadjutor de la Arquidiócesis Metropolitana de Santo Domingo.


El prelado compartió reflexiones, respondió preguntas sobre el momento actual del país y el compromiso pastoral en tiempos de cambios.

Fue certeza al expresar que: “No nos mantiene el Gobierno”: aclarando financiamiento de la Iglesia católica.


Dice que la Iglesia Católica recibe una colaboración económica limitada y regulada, similar a la otorgada a otras instituciones sin fines de lucro, destinada exclusivamente a proyectos sociales, educativos y comunitarios.


Explicó que cada diócesis del país recibe un aporte estatal de 500 mil pesos mensuales, recursos que no se utilizan para beneficios personales del clero, sino para sostener obras que permanecen al servicio de la comunidad.


“El Gobierno da una colaboración, un aporte a cada diócesis para ayudar a pagar nóminas, realizar proyectos educativos y de servicio social. No es a sacerdotes en lo personal”, precisó.


Fondos para obras comunitarias.


Durante su participación en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, donde estuvo acompañado por Monseñor José Amable Durán, obispo auxiliar de Santo Domingo y administrador apostólico de la Diócesis de La Vega; el padre José Luis Cruz, rector de la Universidad Católica de Santo Domingo enfatizó que los recursos se destinan a escuelas, dispensarios médicos, farmacias parroquiales, casas curiales, iglesias, infraestructuras que continúan funcionando de manera independiente de quién esté al frente de la parroquia.


Indicó que cada parroquia es autosostenible, que sacerdotes deben gestionar recursos necesarios, fortalecer su funcionamiento, bajo la supervisión del obispado.


“La parroquia tiene que buscar los medios para sostenerse, pero siempre con control institucional dentro de la Iglesia”, explicó.


Exoneraciones fiscales.


Morel Diplán rechazó que la Iglesia católica goce de privilegios exclusivos en materia de exoneraciones fiscales.


Recordó que la Constitución dominicana reconoce en igualdad de condiciones a las confesiones religiosas.


“Las exoneraciones no se dan a personas, sino a instituciones. Se conceden igual que a ONGS y a otras iglesias. No es un privilegio exclusivo de la Iglesia católica”, sostuvo.


Afirmó que existen otras denominaciones religiosas con mayores volúmenes de exoneraciones.


“La lista de exoneraciones de otras iglesias es incluso mayor que la nuestra. Eso está documentado”, aseguró.


“La Iglesia aporta más de lo que recibe”.


El arzobispo coadjutor defendió el rol social de la Iglesia católica, al señalar que su contribución en educación, salud, acompañamiento comunitario, formación de valores supera ampliamente cualquier apoyo estatal.


“Es infinitamente más lo que la Iglesia aporta a la sociedad que lo que recibe”, expresó.


Salud de Nicolas Cardenal Lopez.


Morel Diplán se refirió al estado de salud de Nicolás Cardenal de Jesús López Rodríguez, arzobispo emérito de Santo Domingo, quien padece Alzheimer.

Cardenal López Rodríguez, “físicamente está muy bien, pero a nivel mental ha ido perdiendo la facultad de pensar y hablar con fluidez”, explicó.


No obstante, destacó que mantiene momentos de lucidez y participación activa en celebraciones litúrgicas.


“Celebra misa, da la bendición, come bien y tiene fuerza. Las hermanas que lo atienden hacen una labor maravillosa”, dijo.


Liderazgos eclesiales y contexto histórico.


Al comparar distintos liderazgos dentro de la Iglesia dominicana, Morel Diplán señaló que cada época exige estilos distintos.


“Los monseñores Nicolás y  Agripino jugaron un papel fundamental en momentos en que el país no tenía instituciones sólidas. Y se convirtieron en referentes morales”, afirmó.


Hoy existe mayor pluralidad institucional, aunque reconoció que siempre es necesario un liderazgo ético.


Autocrítica a la iglesia y misión social.

Admitió que la Iglesia puede haber reducido su presencia en algunos debates sociales relevantes.


“Quizás no nos involucramos lo suficiente en algunos temas importantes del país. En eso tenemos que hacer mea culpa”, reconoció.


La misión pastoral debe estar vinculada a la realidad social.


“La misión de la Iglesia se da entre la gente, no al margen de la sociedad”, señaló.


Crisis de vocaciones y el rol de la familia.


Sobre la disminución de vocaciones sacerdotales y religiosas, Morel Diplán afirmó que se trata de un reflejo de una crisis vocacional general en la sociedad.


“Hay crisis en el matrimonio, en lo profesional y en lo humano. Hoy se valora más lo económico que el servicio”, dijo.


Subrayó que la familia es clave para revertir esta situación.


“Sin familias estables y formadas, no habrá vocaciones religiosas ni buenos ciudadanos”, advirtió.


Relación con monseñor Ozoria.


El arzobispo coadjutor de Santo Domingo aclaró que la carta que se hizo pública del arzobispo metropolitano de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria, fue un documento de carácter estrictamente personal y sin ninguna implicación institucional.

Se trató de un desahogo dirigido a personas cercanas, que nunca tuvo la intención de hacerse público, su difusión se produjo de manera informal.

No obstante, explicó que el contenido del escrito no ha generado observaciones ni llamados de atención por parte del Vaticano.


“Desde el Vaticano no se ha dado ningún sentido oficial a esa carta ni se ha interpretado como una posición institucional de la Iglesia. Fue una expresión personal, como la puede tener cualquiera en un momento determinado”, afirmó.


El prelado descartó que el episodio haya afectado la relación entre ambos, asegurando que esta se mantiene en términos normales y respetuosos.


“Para mí es un hermano y amigo. 


Le tengo mucho respeto por su trayectoria y por el trabajo meritorio que ha realizado a lo largo de su ministerio”, expresó.


Destacó el legado pastoral de monseñor Francisco Ozoria, a quien definió como un referente en la organización eclesial del país.


Ozoria realizó una labor significativa en San Francisco de Macorís, provincia Juan Pablo Duarte; además encabezó la estructuración de la diócesis de San Pedro de Macorís; reorganizó la Arquidiócesis de Santo Domingo mediante el sistema de vicarías, lo que permitió el crecimiento institucional y el surgimiento de nuevas diócesis.


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