Obispo llama desde el Santo Cerro a fortalecer la paz y la justicia

Por Marcelo Peralta

SANTO CERRO, La Vega, R.D.-Al hablar desde el santuario del Santo Cerro, provincia La Vega, su eminencia reverendísima, monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas, obispo de la diócesis de aquí, y frente a la vicepresidenta de la República, Raquel Pena, reflexionó sobre el índice de la violencia, proponiendo la imperiosa necesidad de promover paz y justicia.

“En estas fiestas de las Mercedes esa mirada se detiene de manera particular de quienes viven privados de libertad, no podemos olvidar que la Virgen de las Mercedes es la patrona de los cautivos”, declaró el religioso.

Precisó que la pérdida de la legítima libertad no extingue la dignidad humana, hay que responder a la justicia, exigir que los hombres y mujeres que han delinquido paguen su culpa.

No obstante, dijo que por ello no pierden su dignidad, la vida cotidiana de internos debe garantizar condiciones dignas, acceso a la salud, espacio de formación, acompañamiento espiritual, oportunidades de rehabilitación y que el país va avanzando en ese aspecto, pero todavía no es una meta cumplida.

Indicó que la violencia trae muchas víctimas, tras afirmar que es víctima el que ha sido agredido, su familia, también es víctima la familia del que agrede. “Hay madres y padres que son muy buenos, personas muy nobles que tienen que pasar por la prueba de tener a un hijo preso, con lo que eso conlleva”, enfatizó.

“Queridos hermanos y hermanas, estas fiestas que nos convocan a todos los dominicanos es una ocasión para pedir profundamente por nuestro pueblo las necesidades comunes que nos atañen a todos, esa agenda común que entran los dominicanos sin importar partidos políticos, sin importar credos religiosos, sin importar también estatus social”, significó.

Imploró a la Virgen de las Mercedes que acompañe a las familias, fortalezca a enfermos, anime a jóvenes, consuele a las víctimas de la violencia, sostenga a los privados de libertad y a quienes trabajan por su reinserción.

Pidió que ilumine a las autoridades a que continúen gobernando a favor del bien común.

“Y nos enseñe la madre de Dios, de las Mercedes, a escuchar la voz de Cristo y servir con alegría, quien recibe una gracia de Dios está llamado a convertirse en un don para los demás”, enfatizó.

Desde las primeras horas de hoy cientos de católicos dominicanos y haitianos comenzaron a llegar al Santuario Nacional Nuestra Señora de las Mercedes para venerar y honrar a la Virgen de Las Mercedes, acudieron para solicitar un milagro y pagar promesas por favores recibidos.

Desde la noche hombres, mujeres y niños inician una peregrinación, suben a pie la empinada loma del Santo Cerro, donde está el santuario, en señal de penitencia y alabanza a la Virgen.

Centenares de hombres y mujeres hicieron devoción a la Virgen de Las Mercedes que creció, se extendió por el país y fue proclamada protectora de la República Dominicana, el día 24 de septiembre del año 1616.

En esta fecha se honra a Nuestra Señora de las Mercedes, la santa patrona de la nación, cuya devoción está arraigada en la cultura y espiritualidad del pueblo criollo.

Es percibida protectora en tiempos de dificultad, su festividad es motivo de grandes manifestaciones de fe en el territorio nacional.

La historia y devoción a la Virgen de las Mercedes se remonta a los tiempos de la colonización española y a alegados enfrentamientos bélicos con indígenas nativos a finales del siglo XV.

Historiadores sostienen que esta veneración tuvo origen en supuestos enfrentamientos escenificados entre colonizadores españoles e indígenas taínos quienes resistieron ferozmente a la invasión.

Las reseñas históricas que narran estos episodios recuerdan que ocurrieron en el Santo Cerro, provincia La Vega, ubicada en el Cibao Central.

Establecen que en el año 1495 hubo una batalla campal entre españoles dirigidos por Cristóbal Colón e indígenas liderados por el cacique Manicaotex, se produjo un evento milagroso.

La iglesia católica recibe feligreses y peregrinos en el Santuario Nacional para rendir homenaje a la Virgen y participar en diversas actividades religiosas, donde hacen eucaristías todo el día.

A este evento religioso acuden gente a vender hojaldres, panecillos, tortas, retratos de la virgen de Las Mercedes.



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