Matilde Vernet: la primera argentina nacida en Malvinas, que fue testigo del asesinato de Lincoln y murió.
Matilde Vernet fue la primera argentina nacida en Malvinas, testigo del asesinato de Lincoln y murió en San Isidro.
Hija de Luis Vernet, primer “gobernador” de las islas, se casó con un marino norteamericano y tuvo una vida extraordinaria.
Tenía 28 años y era, de cierto modo, la “primera dama” de aquellas islas remotas.
Se embarcó en semejante aventura siguiendo a su marido, el empresario Luis Vernet, que había descubierto que las Malvinas eran fuente de inmensas riquezas.
Y parecía dispuesto a jugarse la vida en semejante empresa.
Primero consiguió que Manuel Dorrego, gobernador de Buenos Aires, le otorgase a través de un decreto “los terrenos que en la Isla Soledad resultaren vacíos y la Isla de los Estados a cambio de que funde allí una colonia en el plazo de tres años”.
Dos semanas antes de zarpar, el gobernador interino Martín Rodríguez lo nombró “Comandante Político y Militar de las Islas Malvinas y adyacentes al Cabo de Hornos”.
Se mantuvo en condiciones extraordinaria un retrato de María Sáez de Vernet, autora de Diario de Malvinas en 1829.
Durante seis meses en Puerto Soledad, Mariquita la llamaban- llevó un registro detallado de lo que sucedía a su alrededor.
Se trata de un diario íntimo escrito con ternura, que refleja la curiosidad y el amor con el que su autora descubrió esa tierra lejana e indómita.
Todo la fascinaba: la nieve, las aves, el agua cristalina, las tardes de playa...
Escribió todos los días, desde el 15 de julio hasta el 22 de diciembre de 1829, cuando se despidió con un breve texto: “Por tener que aprontar cartas y encomiendas para Montevideo y Bs.
Ayres cesa el diario que he llevado desde que desembarqué en esta isla hasta la fecha”, escribió.
Se convirtió, sin proponérselo, en la cronista de la soberanía argentina en Malvinas.
Sus anotaciones describen la composición demográfica y la organización cívica del pueblo, dan cuenta de sus recursos y economía. Detalla qué actividades practicaban los isleños en su tiempo ocioso e incluso susurran algunos chismes de una comunidad naciente.
Comentarios
Publicar un comentario