Los andrólogos españoles incrementan las prótesis de pene última alternativa para cambiar la vida de los hombres.
El proceso es tan efectivo, dicen especialistas que la satisfacción supera el 90% en pacientes, pero ese resultado depende, en buena medida, de llegar al quirófano con expectativas realistas.
En hospitales como el Clínic de Barcelona y la Fundación Puigvert, donde este tipo de intervenciones forma parte de la práctica habitual, los andrólogos coinciden en que se trata del último escalón terapéutico.
Una vez implantada la prótesis, ya no es posible volver atrás y cuando los tratamientos dejan de funcionar.
La erección es un proceso complejo en el que intervienen el cerebro, vasos sanguíneos, los nervios y las hormonas.
Basta con que uno de estos mecanismos falle para que aparezcan dificultades persistentes.
Aunque puede afectar a hombres de cualquier edad, la incidencia aumenta con los años.
Se estima que alrededor de la mitad de hombres entre 40 y 70 años experimentan algún grado de disfunción eréctil.
Maurizio D'Anna, andrólogo del Hospital Clínic de Barcelona, explica que el tratamiento siempre sigue una secuencia progresiva.
Primero se utilizan medicamentos como el sildenafilo -Viagra-.
Si estos no ofrecen resultados, se recurre a inyecciones intracavernosas.
Solo cuando ambas opciones fracasan se plantea la cirugía.
Este escenario afecta a tres de cada diez pacientes con disfunción eréctil, hombres con diabetes avanzada, problemas cardiovasculares, secuelas de cirugías pélvicas, tratamientos contra el cáncer de próstata.
Cómo funciona realmente una prótesis de pene
Existen dos grandes tipos de implantes.
Las prótesis maleables mantienen el pene en una posición semirrígida que puede adaptarse manualmente.
Las hidráulicas, mucho más sofisticadas, incorporan dos cilindros internos, un depósito de líquido y una pequeña bomba alojada en el escroto.
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