En 1854 por codicia de materia fecal de aves EE.UU y República Dominicana casi pelearon.
Por Marcelo Peralta
A juzgar por relatos históricos en el año 1854 la República Dominicana y Estados Unidos casi llegaron a tener un conflicto bélico de impredecibles consecuencias, por la invasión de la isla de Alto Velo, donde defecaban millones de aves, materia de trascendencia que era extraída para abonar los sembrados agrícolas en regiones norteamericanos.
Ocurrió porque un grupo de aventureros norteamericanos se apoderaron de la isla Alto Velo para explotar yacimientos de guano que poseía la isla en República Dominicana.
Los griegos creyéndose dueños, en la parte más elevada colocaron la bandera norteamericana.
El gobierno dominicano envió la goleta de guerra “Buenaventura” y la fragata “Cibao” para desalojarlos de allí; la operación estuvo a cargo de Juan Alejandro Acosta.
El norteamericano, W. T. Kendall de la firma Patterson and Murgiendo, de Baltimore, de Estados Unidos, llegó a la isla Alto Velo que pertenece a la República Dominicana en la goleta “Boston”, tomó posesión de la isla de Alto Velo el 23 de febrero de 1860.
Tras de una serie de demandas y contrademandas el gobierno dominicano dió permiso a la compañía Webster & Co., de Nueva York, para explotar el guano de Alto Velo.
Se asignó la explotación a la compañía Webster cuyo personal actuó de manera despiadada exterminando especies que solo existían en esta parte del mundo.
En un informe enviado al Departamento de Estado americano, se decía que si ellos seguían extrayendo de Alto Velo la cantidad de 2 mil toneladas por mes, en la isla se acabaría el guano dentro de muy poco tiempo, porque los invasores matarían las aves.
En menos de siete meses y días, habían extraído 10 mil toneladas de guano.
Relata que el análisis químico había demostrado que la materia prima era de excelente calidad para el cultivo y rendimiento agrícola.
Se revela que el guano que dejaban las aves en Alto Velo se extrajo y era transportado a Estados Unidos en buques.
Los gringos arrasaron con todo y se marcharon de la isla.
Para rematar, en 1876 el gobierno dominicano concedió al señor Mardochée Lambert, domiciliado en París, Francia y tras la explotación rampante se llevaron 10 mil toneladas de materiales fecales, lo que provocó el exterminio de las aves, muchas de ellas eran única en el mundo.
La explanada costera del noroeste de la isla es el lugar de anidamiento de 20 mil gaviotas oscuras, constituyendo la mayor colonia de reproducción de esta especie.
La explanada costera del noroeste de la isla es el lugar de anidamiento de 20 mil gaviotas oscuras, constituyendo la mayor colonia de reproducción de esta especie.
Cristóbal Colón descubrió la Isla Alto Velo en 1494 y le puso ese nombre debido a su majestuosa silueta que se observa a grandes distancias desde el mar, dando la imagen de un buque con sus velas desplegadas.
El Padre Las Casas, en su Historia de Indias, la designó con el nombre de Alta Vela.
Este nombre toponímico creó confusiones y polémica sobre si se debe decir Alto Velo o Alta Vela.
La isla Alto Velo es la cima de uno de los picos de la Cordillera Submarina de Beata, que se une al islote Los Frailes y la Beata, que forma parte del Parque Nacional Jaragua, en la provincia Pedernales, región sur.
Considerado el punto más al sur de la República Dominicana, aunque es un islote inhabitado, que tradicionalmente se le ha llamado isla.
En este lugar no hay habitantes permanentes, tiene un ancho de 1,050 metros; largo de 1,400 metros; alcanza la altura máxima de 152 metros sobre el nivel del mar.
Los vientos alisios corren por la isla de Este a Oeste, jugando un importante papel sobre la vegetación de la parte oeste, donde los árboles sufren los efectos del viento y están aplastados.
La parte oeste es la zona donde anida el mayor número de gaviotas y bubís.
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Vienen aves de distintas partes de Las Antillas y dejan una cantidad extraordinaria de excrementos denominados “guano” que con el tiempo va formando una gruesa capa sobre la arena y la roca.
Su costa es rocosa, formada por acantilados que abren enormes grutas submarinas al sur y al oeste.
En la costa oriental, el mar es agitado, que a sotavento suele hallarse más calmado.
Las aguas son de una extraordinaria transparencia, los fondos son rocosos, con una fauna marina rica en especies.
Con relación a las islas y playas, según relatos históricos, Hernando Colón, hijo del almirante Cristóbal Colón, escribió en el capítulo LX de su Vida del Almirante a finales de agosto de 1494 supuestamente, fondeó en una isleta a la que llamó Alto Velo y por haber perdido de vista a los otros dos navíos que llevaba en conserva.
Dice el relato que Hedrnando Colon, mandó a bajar alguna gente en aquella isleta desde la cual por ser muy alta, se podía descubrir a gran distancia, pero que no vieron a ninguno de los suyos.
Volvieron a embarcarse, mataron a ocho lobos marinos que dormían en la arena, cogieron palomas, otras aves y porque no estaba habitada aquella isleta, ni los animales se acostumbran a ver hombres y por eso se dejaban matar a palos.
La isla comenzó a figurar en las cartas de navegación francesas desde el siglo XVII y en las italianas.
En el siglo XVIII hacía mención de Alto Velo, el escritor francés Lyonnet, reportando lugares de fondeadero.
La isla era considerada como ruta de orientación para los navíos españoles y franceses que navegaban rumbo a Haití, también a Cuba y para las embarcaciones que buscaban comercio en el poblado de Petit Trou que actualmente ocupa el poblado de Enriquillo.
Otro que hace mención de la isla fue el martiniqueño Moreau de Saint-Mery cuando relató que “el islote tiene su mayor longitud de Este a Oeste 1,500 toesas; en su mayor anchura de Norte Sur; igualmente es variable en otras partes a causa de sus ensenadas y puntos y su punto se eleva rápidamente a su centro.
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