El Papa León XIV pidió a obispos latinoamericanos escuchar a fieles.
En una carta que envió en ocasión del tercer centenario de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo, quien nació en el año 1538 en la localidad de Mayorga, en la provincia de Valladolid, España en su condición de patrono de los obispos de América Latina y que fue publicada este sábado.
En la misiva expresa el Santo Padre su gratitud por el privilegio de haber ejercido el ministerio episcopal en el Perú.
«Allí conocí de cerca la fe de un pueblo del que recibí mucho y comprendí mejor lo que significa ser pastor.
Esa experiencia me acercó de modo particular a Santo Toribio, quien llegó desde lejos a una tierra que terminó haciendo suya por la caridad pastoral», explica el pontífice.
Por ello, indica que la mejor manera de honrar la memoria de Santo Toribio, nacido en España y que fue arzobispo de Lima, «es imitarlo».
«Vayamos personalmente al encuentro de nuestras comunidades, escuchemos a nuestra grey y busquemos a quienes pocas veces tienen ocasión de acercarse al obispo».
«El ministerio de un sucesor de los apóstoles exige vivir con el corazón en el cielo y los pies en el camino», escribe el pontífice, que vivió más de 20 años en Perú como misionero y obispo después.
Y agregó que «el abandono de la grey puede comenzar mucho antes de una huida visible, cuando la comodidad, el temor de propios intereses pesan más que el bien de los fieles».
En su carta insta el papa León XIV al episcopado a esforzarse para mantener unida la Iglesia.
Agregó que «en un tiempo en el que tantas voces reclaman autoridad sobre la conciencia de los fieles, corresponde al obispo ofrecer una enseñanza clara, paciente y arraigada en esa comunión, para ayudar a su pueblo a reconocer la voz del único Pastor».
Aconseja a los obispos estar cerca de los sacerdotes y cuidar «especialmente el seminario» y «que ningún presbítero sienta que sólo puede acercarse a su obispo cuando existe un problema que resolver».
Añade: «Que ninguna urgencia ni tarea pastoral, por necesaria que sea, relegue la oración como antesala de la predicación.
Reservemos siempre el tiempo necesario para escuchar la Palabra y preparar con esmero el modo de ofrecerla a nuestro pueblo».
Invitó a los obispos a hacer conocer a los fieles la vida de obispos que la Iglesia venera como santos y beatos como Antonio María Claret, Ezequiel Moreno, Rafael Guízar y Óscar Romero, los beatos Juan de Palafox, Jacinto Vera, Mamerto Esquiú, Enrique Angelelli, Jesús Jaramillo y Eduardo Pironio, entre otros.
«Sus vidas muestran cómo una misma misión puede tomar formas diversas según los tiempos y las circunstancias y forman una escuela de pastores nacida de nuestra historia eclesial.
Los santos siguen formando santos», explicó.
Petición
El papa concluyó pidiendo a la Virgen que conceda «la gracia de conocer, servir y amar a las Iglesias que nos han sido confiadas, para que, cuando llegue la hora de dar cuenta al Señor de nuestro ministerio, podamos escuchar».
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