El presidente de la CED deplora que terrenos con vocación agrícolas sean sembrados de varillas y cemento.
Al abordar la situación alimentaria, sostuvo que, aunque en el país no se observa una situación generalizada de personas muriendo de hambre, numerosas familias enfrentan dificultades para acceder a una alimentación adecuada y equilibrada debido a factores como el incremento en los precios de productos de la canasta básica.
Por Marcelo Peralta
Santiago, R.D.-El presidente de la Conferencia Episcopal, su eminencia reverendísima, monseñor Ramon Alfredo de la Cruz Baldera, reveló que en una reciente reunión con el presidente de la República, Luis Abinader fueron abordados diversos temas de preocupación, alto costo de la vida, el acceso al agua potable, calidad del servicio eléctrico y la necesidad de disminuir los precios de alimentos.
Los obispos plantearon que cualquier medida económica adoptada para enfrentar las dificultades actuales debe tomar en consideración, de manera prioritaria, a los sectores más vulnerables.
Destacó la solidaridad característica de la sociedad se refleja en la ayuda entre vecinos, colectas comunitarias, respaldo que reciben personas enfermas y familias que atraviesan situaciones económicas difíciles.
Habló de la capacidad productiva en materia agrícola, aunque expresó preocupación por el crecimiento urbano desordenado y la progresiva reducción de terrenos destinados a la producción de alimentos.
Advirtió sobre la necesidad de preservar las zonas agrícolas ante el avance de las construcciones las que definió como el proceso de "sembrar de cemento" áreas que tradicionalmente han sido productivas.
Consideró necesario establecer mecanismos que permitan mitigar los posibles efectos negativos de las decisiones económicas sobre las familias de menores ingresos.
El obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís y presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Ramón Alfredo de la Cruz Baldera, llamó a fortalecer la solidaridad, el diálogo y la formación en la fe frente a los desafíos sociales y económicos que enfrenta el país.
En una entrevista en El Café de Diario55, del canal55, el religioso abordó aspectos del costo de la vida, servicios públicos, situación alimentaria del país y las prioridades de la iglesia católica.
De la Cruz Baldera explicó que su elección como presidente de la Conferencia Episcopal fue "rápida e inesperada", por lo que ha tenido que reorganizar parte de su agenda diocesana, asumiendo responsabilidades que conlleva la función a nivel nacional.
Señaló que sus principales tareas consisten en coordinar el trabajo pastoral, servir de enlace entre los obispos, dentro de una estructura eclesial en la que prevalece el diálogo y la búsqueda de consenso.
Precisó que cada obispo ejerce su responsabilidad pastoral dentro de su propia diócesis, mantiene una relación directa con el Papa León XIV, por lo que las posiciones colectivas de la Conferencia Episcopal requieren de acuerdos entre sus integrantes.
Al referirse a la libertad de pensamiento dentro de la Iglesia, manifestó que, aunque hay obispos que mantienen fidelidad al magisterio, también a la doctrina católica, existe espacio para expresar opiniones y analizar las realidades desde sus perspectivas particulares.
Indicó que la Iglesia ha experimentado transformaciones a través de los años y que actualmente se procura respetar la diversidad de criterios y construir la unidad mediante el diálogo y el consenso.
Formación en la fe entre las prioridades pastorales.
En relación con la asamblea episcopal celebrada en julio, monseñor de la Cruz Baldera explicó que la programación pastoral será definida en octubre, debido a que el encuentro reciente estuvo concentrado en la elección de comisiones y responsables.
No obstante, adelantó que las líneas pastorales estarán vinculadas al proceso sinodal de la Iglesia, tendrán prioridades, fortalecimiento en la formación cristiana de las nuevas generaciones y una mayor conciencia sobre la importancia del bautismo como fundamento de la vida cristiana.
Resaltó la necesidad de acercarse a las familias jóvenes, especialmente aquellas que han perdido y reducido su vínculo con las parroquias y las estructuras de la Iglesia.
El religioso se refirió a los servicios públicos y expresó preocupación por lo que considera un deterioro en la capacidad de respuesta del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1 en zonas del país.
Mencionó las dificultades que continúan produciéndose con el suministro eléctrico, incluyendo interrupciones atribuidas a labores de mantenimiento, que afectan las actividades cotidianas de la población.
Respecto a la atención primaria de salud, afirmó que existen diferencias significativas en el funcionamiento de las unidades disponibles en distintas comunidades, mientras algunas ofrecen regularmente servicios y medicamentos, otras presentan importantes deficiencias.
Pese a estas situaciones, monseñor Ramón Alfredo de la Cruz Baldera expresó un moderado optimismo y consideró que existen autoridades dispuestas a trabajar en la solución de problemas, aunque insistió en que será necesario mantener esfuerzos coordinados y sostenidos.
El presidente de la Conferencia Episcopal reiteró la importancia de que la Iglesia continúe acompañando a la sociedad dominicana, promoviendo la solidaridad, el diálogo y una atención especial hacia las personas y familias que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad.
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