Arzobispo coadyutor afirma en el Estado hay funcionarios que no sirven ni siquiera para dirigir juntas de vecinos.

Por Marcelo Peralta

Las Palomas, Licey al Medio, Santiago, R.D.- En las fiestas patronales de Santa Ana en la comunidad de Las Palomas, municipio de Licey al Medio, el arzobispo coadjutor, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, exhortó a fieles a vivir con humildad, sencillez y espíritu de servicio.

La autoridad religiosa de Republica Dominicana advirtio que la vanidad se ha convertido en uno de los principales males que afectan a la sociedad.

Tras la homilía, el prelado expresó que seres humanos nacen iguales, sin importar si llegan al mundo en una clínica, hospital y hogares.

Señala que al paso del tiempo hay personas permiten que la vanidad transforme su manera de actuar, relacionarse con los demás, alejándose de la humildad, creyéndose superiores por tener bienes materiales suntuosos y las posiciones que alcanzan.

Monseñor Morel Diplán afirmó que la verdadera grandeza del ser humano no está en las riquezas ni en las apariencias, sino en la capacidad de escuchar, servir y actuar con prudencia.

Indica que la humildad permite construir relaciones sanas y una convivencia basada en el respeto, mientras que la vanidad conduce al egoísmo, la división y múltiples problemas personales y sociales.

El arzobispo coadjutor reflexionó sobre el excesivo consumismo que caracteriza a la sociedad actual, señalando que mientras muchas personas destinan grandes cantidades de recursos a viajes, fiestas, vehículos, bebidas y lujos.

Y persisten profundas necesidades en áreas esenciales como la salud, la educación, el agua y la energía, realidades que, a su juicio, invitan a una mayor conciencia sobre el uso responsable de los recursos y el compromiso con el bien común.

Recordó las palabras del evangelio, donde Jesús responde a quienes pedían un signo para creer, destacando que hoy la sociedad necesita signos vivos que inspiren confianza y esperanza.

Explicó que esos signos se traducen en personas que den ejemplo de austeridad, honestidad, trabajo, servicio y compromiso con los valores cristianos.

Morel Diplán llamó a reflexionar sobre las aspiraciones de poder y liderazgo, indicando que quienes desean ocupar posiciones de responsabilidad deben demostrar primero su capacidad de servir con humildad y eficiencia en espacios más cercanos, antes de aspirar a cargos de mayor relevancia.

Hay personas que no dan ni para ser presidente de juntas de vecinos, que aspiran a ocupar grandes posiciones de liderazgo sin haber demostrado primero la capacidad de servir, escuchar y trabajar por el bienestar colectivo. 

El verdadero liderazgo no se mide por los discursos ni por las ambiciones personales, sino por la responsabilidad, la honestidad y el compromiso con quienes depositan su confianza

Invitó a ciudadanos a convertirse en referentes positivos en las familias, comunidades, promover una cultura fundamentada en la sencillez, respeto, solidaridad y servicio desinteresado, camino a construir una sociedad más justa, humana y fraterna. 

Comentarios

Entradas populares