30 de junio día. Los maestros son humanos, tienen pensamientos y sentimientos nobles.
Por Marcelo Peralta
En el mundo muy pocos maestros son perfectos. Son gente de carne y huesos.
Ninguno es infalible, naturalmente muchos se equivocan. Se casan. Tienen fallas y también se cansan.
La mayoría sufren los rigores del sistema, las críticas de sus más afortunados y lloran en silencio.
Muchos están endeudados debido a lo adverso que les es el sistema.
En los infiernos de las aulas tienen que hacer las veces de padres, madres, tener que servir de refugios y de protectores.
Hacen las funciones de orientar, cuidar, en las aulas son médicos, seguridad y protegen a sus alumnos.
A pesar de las limitaciones que padecen en aspectos personales, familiares y la sociedad, los que son maestros y maestras de vocación siempre están dispuestos a ayudar a los estudiantes.
Al final como vivimos en un sistema que excluye, cuando el maestro y la maestra enferman lo jubilan y pensionan con una miseria, le quitan el seguro y se convierten en una cosa desechable.
En la actualidad con el desorden prevaleciente, en centros de orientación hay maestros y maestras afectados de ansiedad emocional, con desequilibrio mental avanzado y siguen laborando por temor a perder algunos beneficios.
Algo recurrente que en las 18 regionales del sistema educativo, más de 3 mil maestros esperan que el Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio, órgano descentralizado que coordina, gestiona, evalua programas de becas, capacitación, actualización y perfeccionamiento profesional para docentes del sistema educativo público dominicano que se acuerde de honrar compromisos contraidos por decedas con ellos.
Cómo dijo la francesa Madame Roulan cuando la llevaban a la guillotina.
Un verdadero maestro es más que un transmisor de información.
Una guía que inspira, despierta el pensamiento crítico y transforma vidas.
No se limita a enseñar una materia, cultiva el potencial único de cada estudiante a través de la vocación, paciencia y ejemplo.
Las cualidades que definen a un verdadero maestro es la vocación y la pasión con que ejerce su labor por convicción y amor por la enseñanza, buscando dejar una huella positiva más allá del aula.
Trabaja con empatía, conecta a nivel emocional con sus alumnos, comprendiendo necesidades, realidades y procesos de aprendizaje.
Usa guía, es motivador, paciente y actúa en lugar de imponer respuestas, reta intelectualmente a los estudiantes para que descubran sus propias capacidades.
Coloca delante la humildad, conjuga el respeto, fomenta un ambiente seguro, reconoce sus propios errores y enseña desde el respeto mutuo.
!!!!Oh libertad cuántos crímenes se cometen en tu nombre!!!!.
De todos:
Felicidades a los abnegados maestros y maestras que aún siguen dando sus vidas en las aulas confiados en un mejor país.
Comentarios
Publicar un comentario