El valor y furor del periodista honesto
Por Marcelo Peralta
Son factores básicos y esenciales el valor y deber del periodista para mantener a la sociedad informada, fortalecer la democracia, la libertad de prensa y contribuir con el desarrollo de los pueblos.
El periodismo sin compromisos sectoriales, sin dobleces informa con veracidad, resiste, cuestiona y transforma.
Quienes ejercen este oficio, formado en valores, defienden la verdad con responsabilidad social, valoran la pasión, el sacrificio y el compromiso digno por encima de los intereses pecuniarios.
Aquellos que en el pasado murieron pléyade de periodistas valiosos al defender la libertad con valor, sus nombres aunque depositados en el sepulcro, dejaron historias y sus crímenes los convirtieron en mártires.
Es bien sabido que la deontología profesional periodística está compuesta por normas que afectan a la profesión, que algunos profesionales sienten como opcionales.
Las normas deontológicas cumplen una función específica, que es la de estructurar los principios éticos de la profesión y estatus del periodista.
Normalmente, en ellas existen principios, derechos, deberes que los periodistas pueden, en el caso de los derechos y deberes, someterse para llevar a cabo su trabajo diario.
Los deberes del periodista es obtener la información que publica por medios legales y éticos.
Hacer su labor de manera veraz, rectificar novedades noticiosas que no sean erróneas y, también, la obligación de ser independiente a la hora de informar.
El periodista objetivo tiene el ineludible deber de ser explícito a no tener ningún tipo de relación, que responda a intereses privados, tampoco con las autoridades públicas y las altas esferas económicas.
El periodista tiene que poseer la formación adecuada para ejercer su profesión, respetar el derecho a la vida privada, la presunción de inocencia y derechos de proteger la identidad de los menores de edad implicados en hechos reñidos contra las leyes nacionales vigentes.
Tiene el periodista la obligación de no promover guerra, defender la democracia, la dignidad humana y la igualdad entre personas.
El periodista deberá informar asuntos relacionados con la "cosa pública", por el bien de los ciudadanos.
En la Constitución de la República, en su artículo 49 están consagrados los derechos de la libertad de expresión y difusión del pensamiento.
La libertad de expresión e información es una garantía fundamental.
Según ese articulado establece que toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, ideas y opiniones, sin que pueda establecerse censura previa.
El derecho a la información comprende buscar, investigar, recibir y difundir información de carácter público, por cualquier medio, canal o vía, conforme a la Constitución y la ley sin violar derechos ciudadanos.
El secreto profesional y la cláusula de conciencia del periodista están protegidos por la Constitución y la ley.
El disfrute de estas libertades se ejercerá respetando el derecho al honor, a la intimidad, la dignidad y la moral de las personas, protección de la juventud, la infancia, de conformidad con la ley y el orden público.
El periodista tiene derecho a la libertad de expresión, a informar sin tener que someterse a ningún tipo de presión interna; a la cláusula de conciencia, aunque no así al secreto profesional.
Para el periodista está permitido informar consecuencias y novedades noticiosas verídicas, porque es más un derecho que una obligación.
En relación a lo pecuniario, los periodistas acreditados y colegiados tienen derecho a un salario digno, condiciones de trabajo adecuadas, a acceder a los recursos y medios necesarios para ejercer su profesión.
También tener la capacidad para informar con veracidad y precisión, evitando la difusión de información distorsionada y sin sensacionalismo.
La ética en el periodismo es un compromiso sagrado, social, garantizar que las historias se relatan con honestidad, precisión, en estos casos la responsabilidad del periodista es fundamental para mantener un grado de veracidad en cada trabajo.
Igualmente hacer la construcción de narrativas responsables que contribuyan a fortalecer la confianza que la audiencia deposita en los medios de comunicación.
Reflexión a los periodistas
¿Y si la voz quedara enhebrada en agujeros estridentes, repitiendo ecos imposibles?.
¿Si las ideas fueran caballos maltratados por el látigo del silencio; si la necesidad estuviera prohibida y los gestos fueran pecado?.
¿Si la verdad no existiera y la desesperación fuera el único equipaje?.
¿Qué sería entonces de nosotros?.
Si no existieran espadas entintadas, ni discursos valientes empeñados en buscar respuestas, la musa estaría agonizando.
Pero, por suerte, existen unos cuantos seres extraños que desafían cada reto como son los periodistas serios.
Los periodistas responsables y de principios escriben por decir la verdad, aunque tengan que lanzarse al vacío y les espere una cama de clavos, que intentan presionarlos, cercenarles la lengua o quemarles los dedos.
El periodista incorruptible persiste. Escribe. Aunque incomode.
Esos son los periodistas que luchan cada día por el bien común.
Felicidades periodistas de la patria del insigne Juan Pablo Duarte.
Comentarios
Publicar un comentario