El reciclaje en Rafey, sostenibilidad y peligrosidad sanitaria.
El reciclaje ha sido una herramienta capaz de contribuir a mitigar el desempleo, fomentar el desarrollo individual, integral y empresarial, aunque deja huellas y cicatrices imborrables.
Por Marcelo Peralta
CIENFUEGOS, Santiago Oeste, R.D.-Se acerca a 51 años, que este sector fue creado, tras la tragedia del 2 de agosto del 1975, cuando un incendio destruyó 300 casuchas en el barrio El Ejido, al norte de la provincia Santiago y 100 de esas familias, fueron reubicadas por necesidad imperiosa en una zona inhóspita.
La vida humana trata de crecer, desarrollarse, trabajar, ganar, a veces perder, enfrentar retos, desafíos, sacrificios, pero luchar y sobrevivir.
En la vida se impone trabajar en condiciones difíciles y peligrosas, como es el caso del vertedero abierto de Rafey, convertido en ecoparque por el alcalde reformista José Enrique Sued; reformado y humanizado en las regiones del alcalde peledeísta Abel Martinez.
La necesidad del oficio de buzos conlleva riesgos de salud, exposición a sustancias químicas y contaminantes, expuestos a contraer enfermedades respiratorias, pulmonares, estomacales, en la piel, la vista y afectar a órganos esenciales sensibles procurando ganar el sustento familiar.
Anteponiendo sus vidas a cuestiones epidemiología, social, salud colectiva, antropología médica crítica, utilizando estrategias de cubrirse el cuerpo con indumentaria conteniendo más gérmenes que hasta los mismos desperdicios que bailotean procurando hallar algo de valor que le signifique dinero.
Obreros detrás de montones de sacos y cajas llenos de piezas capturadas en el vertedero.
Para algunos, las desigualdades sociales, contraer patologías que afecten la salud, que requieran la imperiosa necesidad de traer órganos al adquirir bacterias en este escenario, conlleva reducciones motoras, gastos economicistas, complejidades, al parecer no le genera temores.
Palabras clave:
Ese basural a cielo abierto, que genera trabajo, que se hayan realizado estudios descriptivos de la cultura popular, que existan diagnósticos pormenorizados del riesgo emanados por las condiciones de ese lugar, su entorno, al parecer no reflexionan y el lobby es continuar perenne con ese concepto de modos de vida.
Riesgo por doquier.
Aunque dependen de la economía adquirida, arrasando montones de desechos sólidos que llegan en camiones desde los municipios Santiago de los Caballeros, Liceo Tamboril, Puñal, distritos municipales Santiago Oeste, San Francisco de Jacagua, entre otros.
Los basurales como inserción, tras ser depositados en el ecoparque Rafey, generan anillos de fuego, esos buzos se avalanchas, pese a las exposiciones, sin protecciones adecuadas a rebuscar lo perseguido en lo desconocido.
Al medio trayecto Alfredo Matias, director ejecutivo del Centro Integral de Desarrollo Local-Cidel- que opera en el barrio Santa Lucia, en Cienfuegos orienta a periodistas de la situación del entorno.
Recuperado algún objeto de valor, se va a un rejunte a negociar para ver que puede lograr con las sobras que ha conseguido.
Nadie ha realizado un recorte empírico de indagación en un basural a cielo abierto con la finalidad de mostrar que, más que ser una única forma precarizada de reproducción diaria, ganarse la vida trabajando la basura contiene una diversidad de mundos sociales que se estructuran, resignifican a partir de relaciones de competencias, solidaridades y jerarquías.
La vida aquí pende de un hilo en el cruce de la cañada barrio Santa Lucia y el Ecoparque Rafey subiendo la loma.
Estas relaciones definen en un mismo territorio múltiples significados y sentidos sobre prácticas que desde otras lecturas se muestran como indistintas y homogéneas.
Resultaría prudente que partir de una investigación en tránsito hacia el destino final en el campo de la salud, se pueda creer que la comprensión de estos mundos sociales, abiertos por la experiencia cotidiana de trabajar la basura, sea un paso clave para poder identificar matices en las condiciones de vida y sus consecuencias diferenciales sobre los cuerpos humanos que allí realizan diversas faenas.
La cabalgata de periodistas de Santiago al Ecoparque Rafey
Legaciones de organizaciones sin fines de lucro que funcionan en el polígono del ecoparque Rafey; autoridades municipales deberían unificar criterios y realizan un proceso del potencial heurístico que contribuya a configurar prácticas sociales que permiten la reproducción cotidiana de grupos poblaciones que trabajan en ese lugar bajo condiciones extremas de vulnerabilidad estructural.
Deberían abordar las desigualdades sociales, inequidades en la prevención, atención, que la investigación trate sobre salud, enfermedades, premisas teóricas sosteniendo la posibilidad de descontextualizar las condiciones sanitarias de dominicanos y haitianos que trabajan desde perspectivas, producción económica, aspecto social, enfermedades que contraen, las que llevan a los hogares, economía política y factores adversos a sus oficios.
Lo esencial debería centrarse en la epidemiología social, las diversas disciplinas, contextos de vida, trabajo de las poblaciones que determine entender el estado de salud y enfermedades de los actores que se escabulle para captar piezas vendibles, la antropología médica crítica de cada uno de ellos, medicina social y la salud colectiva.
Desde la perspectiva sería necesidad inherente, impostergable y de vital trascendencia lograr el consenso en reconocer las condiciones macro-estructurales las que definen los procesos de estratificación de las sociedades humanas, las consecuencias directas en la salud de esas personas.
De hacerse, esto conlleva a remarcar la necesidad de un giro explícito desde la antropología médica hacia la economía político, giro significa en ocasiones evitar la pérdida de personas jóvenes que se involucran en este peligroso oficio, porque el Estado no ofrece oportunidades, ya que hay funcionarios que se roban el dinero en provecho personales.
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