El inmenso robo en SeNaSa resuena en la Iglesia Católica.
Por Marcelo Peralta
Santiago, R.D.- En su homilía de Año Nuevo 2026, Monseñor Hector Rafael Rodríguez, arzobispo de la arquidiócesis de Santiago, encomendó a Dios a las familias dominicanas, a la nación y a los pueblos de la tierra.
El purpurado apelo al Creador del Universo a retornar la paz a Israel, Palestina, a Rusia y Ucrania.
Espera que en las naciones en conflictos prevalezca el diálogo, reconciliación que conduzcan a un mundo más humano y fraterno.
Robo en Senasa y Salud Pública
El robo de SeNaSa similar al de Salud Pública.
El mitrado que preside el arzobispo de la arquidiócesis de Santiago, también se refirió al multimillonario robo en el Seguro Nacional de Salud-SeNaSa-, organismo estatal que debe suministrar medicamentos de calidad a enfermos, lo tildó de algo "indecente" que traspasa los paramentos de la corrupción gubernamental.
La máxima autoridad de la iglesia católica en Santiago se refirió a esos temas en la misa de Año Nuevo 2026.
El mitrado prioriza la denuncia del caso que afecta al Ministerio de Salud Pública.
Pedido
Exhortó que al iniciar el 2026 el país y el mundo esté bajo la bendición de Dios, rechazando la corrupción, violencia y guerra a nivel mundial.
El sermón y la eucaristía de Año Nuevo en la Catedral Santiago Apóstol, situada en la cuadra que forman las calles 3 de marzo, Del Sol, 16 de agosto y general Benito Monción con la presencia de decenas de feligreses.
El prelado afirmó que no basta con condenar la corrupción de palabra, debe rechazarse con hechos concretos.
Para el religioso catolico resulta moralmente inaceptable que funcionarios, políticos y empresarios tengan pretensiones de lucrarse a costa de la salud de la población matando decenas de personas por falta de medicamentos adecuados.
Advirtió que este tipo de prácticas socavan la confianza en las instituciones e hieren profundamente el tejido social.
Para el religioso la bendición de Dios no es una expresión piadosa ni un deseo ingenuo, sino una promesa vital que hace florecer la vida, fortalece la justicia y hace posible la paz.
Dice que la oración cristiana no busca una bendición egoísta, sino una que alcance a todos los pueblos, especialmente en un contexto global marcado por conflictos armados.
Conflictos internacionales y Jornada de paz mundial.
Y recordó que cada 1 de enero la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Paz, que este año arriba a su edición 59.
Invitó a unirse en oración con el Papa para que se abran caminos de diálogo sincero y se construya una paz justa y verdadera, sin vencedores ni vencidos, sino una paz de hermanos capaces de reconciliarse.
Recordó al papa León XIV y la Jornada Mundial de la Paz, titulada "Que la paz esté con ustedes desarmada y desarmante".
Explicó que la paz no es solo ausencia de conflictos, es un camino exigente que se construye desde corazones desarmados del odio, relaciones sanadas y estructuras sociales más justas, colocando la dignidad humana en el centro de toda decisión personal, social y política.
Basado en la carta de San Pablo a los Gálatas, monseñor Rodríguez rememoró que cristianos no son esclavos del miedo ni de la violencia, sino hijos e hijas de Dios, una verdad con profundas implicaciones sociales.
Afirmó que donde se reconoce esta condición se defiende la vida, honestidad, trabajo digno, justicia, se rechaza la corrupción, exclusión social y la destrucción.
Oración por las familias.
Llamó a asumir el 2026 como un tiempo favorable para sanar heridas personales, cuestiones sociales, fortalecer la convivencia, trabajar activamente por la justicia, reconciliación y el bien común.
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