Rio Yaque del Norte moribundo y en cuidados intensivos

Por Miguel Ponce y Marcelo Peralta.

Santiago, R.D.- La profunda deforestación en las subcuencas del río Yaque del Norte, citando a  Guanajuma, Baiguaque, Jagua y Bao, está afectando con la sequía el volumen del embalse Tavera-Bao que ha descendido debido a la falta prolongada de lluvias.

Ambientalistas y la Iglesia Católica consideran alarmante la afectación por sedimentación, que solo deja decenas de metros de disponible bajando la capacidad de llenado del embalse.

A esto se agrega el exterminio del sotobosque que ha contribuido a acelerar la erosión y sedimentación en el complejo hídrico.


En su edición del domingo, el periódico Camino, órgano del arzobispado de Santiago mediante un reportaje mostró su preocupación por las afectaciones que advierte ya impactan el espectro del sistema. 

Indica que la biodiversidad es escasa, la avifauna se limita a aquellas especies resilientes.

“Las frágiles no se avistan como en otros tiempos. La pesca es poca y de calidad ínfima, afectando poderosamente la socioeconomía del litoral.

El paisaje luce deprimente y abandonado con gran cantidad de potreros sin ganado”, apunta.

Impacto en el agua
Denuncian que con la afectación crónica de sus recursos, hoy muestra se un cuadro penoso en dicha zona de la cordillera central.

Y agrega que, este cuadro arrastra consecuencias en el tiempo, escasez del líquido potable, impacto económico, pérdida de la inversión, cosechas en alrededores, aumento del estrés financiero, comunitario, afectaciones a la salud por el aumento de la concentración de contaminantes arrastrados desde latitudes superiores.

El ambientalista Juan Guzmán, expresa preocupación por la degradación ecosistémica y reducción extrema de la biodiversidad, con desbalance ecológico en humedales y pérdida de suelos por el deterioro de la cuenca y su vegetación.

Agrega que, hay mayor vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos, inundaciones súbitas, incendios forestales por ausencia de cobertura vegetal adecuada.

Explica que las soluciones en las alturas requieren la colaboración de dueños de la tierra.

“Un manejo sostenible que implique el aporte de espacios para siembra, recuperación de la capacidad de retención de los suelos. El sistema hídrico que depende del complejo Tavera-Bao verá aumentado el estrés hídrico-sistémico que ya es notorio”, puntualiza el ambientalista.

Sequía está provocando disminución de embalse

El comité prevención, mitigación y respuesta de Santiago informó que el nivel registrado de la presa de Tavera-Bao era de 314.36 metros sobre el nivel del mar.

El caudal de entrada de embalse fue de 27.5 y el de salida en el río Yaque del Norte fue de 16.84 metros cúbicos por segundo. La semana pasada la Coraasan,  alertó sobre la crítica reducción de los niveles de Tavera-Bao.



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