El Supremo Tribunal de Brasil condena a 27 años y tres 9 meses de cárcel Jair Bolsonaro

El Supremo Tribunal Federal de Brasil condenó este jueves al expresidente de Brasil Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión

Fiscales presentaron las pruebas de que existió una conspiración en Brasil para quebrar la mayor democracia de América Latina llevaron a la justicia del país a condenar al expresidente Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión este jueves.

El Supremo Tribunal Federal, la mayor corte brasileña, decidió por una mayoría de cuatro jueces en cinco que Bolsonaro es culpable de intento de golpe de Estado y otros delitos, en una decisión histórica.

Es la primera vez que un exjefe de Estado brasileño es condenado por golpismo, algo que Bolsonaro rechaza como una persecución política, y esto ocurre pese a presiones de la derecha política doméstica.

Tiene 70 años y la condena fue posible gracias a la magistrada Cármen Lúcia, cuyo voto favorable se sumó al de los jueces Alexandre de Moraes y Flávio Dino. 

Un cuarto juez, Luiz Fux, absolvió a Bolsonaro y propuso anular el caso alegando la supuesta incompetencia del Supremo para juzgarlo.

La decisión contra Bolsonaro no estará completa hasta que vote el quinto magistrado, Cristiano Zanin, cuyo voto ya no podría cambiar la decisión.

Sin embargo, en caso de que su voto sea absolutorio, podría abrir un camino para que el proceso sea reevaluado por el Pleno de 11 jueces del Supremo, pues para que eso ocurra hace falta que dos de los cinco magistrados hayan votado por la absolución.

En todo caso, se trata de un fallo histórico, pues nunca antes un exmandatario brasileño había sido condenado por golpismo.

El proceso contra Bolsonaro se vincula con el asalto contra las instituciones brasileñas realizado el 8 de enero de 2023, cuando miles de sus seguidores tomaron por la fuerza el Congreso Nacional, el Supremo Tribunal y el Palacio del Planalto, en un intento desesperado por hacer inviable el gobierno recién inaugurado de Luiz Inácio Lula da Silva.

Aquel día, Bolsonaro no estaba en Brasil, pues había marchado el 30 de diciembre hacia Estados Unidos para no estar presente durante la toma de posesión de Lula, realizada el 1 de enero.

Bolsonaro ha negado haber tenido alguna relación con esa suerte de alzamiento civil. Sin embargo, los magistrados del Supremo Tribunal Federal vieron ese suceso como parte de un plan más amplio para derrocar a Lula.

De hecho, durante el proceso el exmandatario derechista fue acusado de liderar una conspiración para desacreditar el sistema electoral, atacar las instituciones y desconocer los resultados de las votaciones.

El objetivo final de estas acciones quizá puede resumirse en algunos de los delitos por los que Bolsonaro fue juzgado: tentativa de golpe de Estado y de abolición violenta del Estado democrático de derecho.


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