Causó congojas en la clase periodística la muerte este sábado del corresponsal montecristeño Pedro Ureña.
Montecristi, R.D.- La muerte del reportero Pedro Urena, nativo de El Ahogado, paraje perteneciente a la provincia Montecristi, causa una experiencia dolorosa, profundo duelo, mezcla de tristeza, pérdida de un hombre de valor, cambios en la rutina y la identidad personal.
Ureña, nació el 7 de septiembre de 1957, quien expiró a la edad de 67 años.
Fue reportero de medios locales, regionales, nacionales, afrontando emociones positivas y negativas que para salvar el pellejo debían cuidarse físicamente, honrar la memoria de su trabajo y la sociedad.
A pesar de sus aportes a la sociedad a través de sus escritos y difusiones por diversos medios radiales, escritos, falleció en circunstancias de salud difíciles y adversas.
Hizo su rol de corresponsal siempre tratando de buscar apoyo a comunitarios a resolver problemáticas sociales, culturales, grupos deportivos, agricultores, estudiantes, salineros, entre otros sectores.
Tras su deceso, la sociedad de Montecristi está en duelo por la muerte de Pedro Ureña, que desempeñó la corresponsalía al estilo de sacerdocio.
Quienes trataron en vida al hoy difunto aceptan la decisión del Creador del Universo de haberlo cambiado de residencia, aunque dejando un vacío en este globo terrenal.
El duelo de la partida para siempre de ese terruño de este humilde hombre, que por su seriedad vivió días aciagos, a la vez deja enseñanza de honestidad y pulcritud.
Durante el ejercicio de la corresponsalía desde Montecristi cautivando sentimientos encontrados entre familiares, amigos, adultos de confianza, autoridades poniendo en peligro su vida, la familia y allegados.
Su partida a la otra vida ha sido abrumador para quienes compartimos trabajos, hoy valoramos su honra, memoria, augurando que logre la paz en el regazo del Creador del Universo.
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